El calzado y sus componentes siguen siendo una seña de identidad industrial de la provincia de Alicante, con Elche, Elda, Petrer, Villena y Crevillent como polos principales. En los últimos meses, las asociaciones del sector han alertado públicamente de una caída de la actividad y del empleo. En este artículo no hablamos de empresas concretas, sino del sector en general: qué dicen los datos públicos, qué señales financieras conviene vigilar y qué herramientas existen antes de que la situación se vuelva irreversible. Este análisis forma parte de nuestra serie sobre normas de auditoría y empresa en funcionamiento.
Qué está pasando en el calzado alicantino
Las cifras más citadas proceden de la Asociación Española de Empresas de Componentes para el Calzado y la Marroquinería (AEC), que las difundió en junio de 2026:
- Entre 2020 y 2025, las empresas de fabricación de calzado en España pasaron de 3.280 a 2.131, un 35 % menos, según el Directorio Central de Empresas (DIRCE). En 2025 cerraron 195.
- La Comunitat Valenciana habría perdido el 37 % de su tejido empresarial del calzado en ese periodo.
- Según la AEC, el índice de producción industrial del calzado cayó un 9,2 % en 2025 y un 29,1 % interanual en abril de 2026.
Estas cifras proceden de una asociación sectorial y se han difundido a través de la prensa. Otras publicaciones basadas en el índice de producción industrial del INE para el agregado de cuero y calzado ofrecen porcentajes mensuales distintos, porque miden agregados diferentes. Lo relevante para una empresa no es el decimal, sino la tendencia: menos producción, más importación de bajo precio y una cadena de proveedores que se estrecha. Las patronales FICE y AEC han reclamado al Ministerio de Industria y Turismo un plan sectorial de competitividad.
A ello se suma la exposición a los mercados exteriores. Una parte significativa de la facturación exterior del sector se dirige a Estados Unidos, lo que hace a muchas empresas sensibles a cambios arancelarios y al tipo de cambio.
Señales de alerta en balance y tesorería
La mayoría de las situaciones de crisis no aparecen de golpe: se ven antes en unos pocos indicadores. La tabla recoge los que recomendamos revisar al menos cada trimestre.
| Indicador | Qué mide | Señal de alerta |
|---|---|---|
| Previsión de tesorería a 13 semanas | Capacidad de atender pagos a corto plazo | Saldo previsto negativo sin financiación comprometida |
| Fondo de maniobra | Activo corriente menos pasivo corriente | Negativo o en descenso continuado |
| Periodo medio de cobro y de pago | Días que se tarda en cobrar y en pagar | Cobro que se alarga y pago a proveedores que supera los plazos legales |
| Antigüedad de las existencias | Peso del producto de temporadas anteriores | Stock de dos o más temporadas sin plan de salida |
| Concentración de clientes y mercados | Dependencia de pocos compradores o países | Un cliente o un mercado por encima de un tercio de las ventas |
| Deuda financiera neta / resultado bruto de explotación | Años necesarios para devolver la deuda | Ratio creciente o resultado de explotación negativo |
| Patrimonio neto frente a capital social | Solvencia y riesgo societario | Patrimonio neto inferior a la mitad del capital social |
Los umbrales son orientativos y deben adaptarse a cada empresa. El último indicador merece atención especial: unas pérdidas que dejen el patrimonio neto por debajo de la mitad del capital social son causa de disolución según la Ley de Sociedades de Capital, con obligaciones para los administradores y plazos concretos.
Existencias y moda: el riesgo de valoración
En el calzado, el inventario es a la vez el principal activo corriente y el principal riesgo. El Plan General de Contabilidad obliga a valorar las existencias por su coste y a reconocer un deterioro cuando su valor neto realizable sea inferior. Un modelo de una temporada pasada puede valer en el mercado mucho menos de lo que costó fabricarlo.
No reconocer ese deterioro a tiempo tiene dos efectos: las cuentas muestran un patrimonio que no existe y la dirección toma decisiones con datos optimistas. Es también uno de los aspectos que el auditor revisa con más atención en una empresa del sector, junto con el corte de operaciones y las devoluciones de clientes.
Del plan de viabilidad a la reestructuración
Cuando las señales aparecen, la herramienta básica es un plan de viabilidad: un documento que parte de la situación real, fija hipótesis razonables de ventas, márgenes y costes, y concluye si la empresa puede atender sus deudas, con qué medidas y en qué plazo. Sirve para negociar con bancos y proveedores, para informar a los socios y para tomar decisiones sobre producción, plantilla o cartera de productos.
Si la situación es más grave, la Ley 16/2022, que reformó el texto refundido de la Ley Concursal, permite actuar antes del concurso: comunicar al juzgado la apertura de negociaciones con los acreedores o negociar un plan de reestructuración, incluso cuando solo existe probabilidad de insolvencia. También prevé un procedimiento especial para microempresas. El deudor, en todo caso, debe solicitar el concurso dentro de los dos meses siguientes a conocer, o deber conocer, su insolvencia actual. Estas decisiones exigen asesoramiento jurídico, y el plan económico es su base.
Un buen plan de viabilidad también facilita la auditoría. Como explicamos en nuestro artículo sobre la NIA-ES 570 y la empresa en funcionamiento, el auditor evalúa la valoración que hace la dirección de la capacidad de la empresa para continuar, y unas previsiones documentadas le permiten hacerlo con fundamento.
Compraventas y valoraciones en un sector en ajuste
Los periodos de ajuste también generan operaciones: integraciones entre empresas complementarias, venta de unidades productivas, entrada de inversores o relevo generacional en empresas familiares. En todas ellas es clave conocer el valor real del negocio y sus riesgos. Una valoración de empresas independiente y una due diligence financiera ayudan a comprador y vendedor a negociar sobre datos contrastados, especialmente en lo que se refiere a existencias, clientes y contingencias laborales.
Y cuando el conflicto llega a los tribunales, por ejemplo en reclamaciones entre socios o en un concurso, las pruebas periciales económicas permiten cuantificar daños o analizar la evolución patrimonial de la sociedad.
Preguntas frecuentes
¿Cada cuánto debería revisar estos indicadores?
La previsión de tesorería, al menos mensualmente y semanalmente si hay tensiones. El resto de indicadores, cada trimestre y siempre al cierre de temporada.
¿Cuándo necesito un plan de viabilidad?
Cuando hay pérdidas recurrentes, el fondo de maniobra es negativo, se prevén problemas de tesorería o lo pide un banco. Cuanto antes se prepare, más opciones tendrá la empresa.
¿Un plan de viabilidad evita el concurso?
No lo garantiza. Permite saber si la empresa es viable y con qué medidas, y es la base para negociar con acreedores o para utilizar los instrumentos preconcursales de la Ley Concursal.
¿Qué pasa si el patrimonio neto cae por debajo de la mitad del capital?
Es una causa legal de disolución que obliga a los administradores a actuar en plazo, por ejemplo convocando la junta para restablecer el equilibrio patrimonial. Conviene consultar a un asesor jurídico en cuanto se detecte.
Fuentes oficiales
- Ley 16/2022, de reforma del texto refundido de la Ley Concursal (BOE)
- Texto refundido de la Ley Concursal, consolidado (BOE)
- Ley de Sociedades de Capital, consolidada (BOE)
- Plan General de Contabilidad, RD 1514/2007 (BOE)
- INE: Índices de Producción Industrial
- Datos de AEC difundidos en prensa (Alicante Plaza, 18/06/2026)
Si su empresa del calzado o de componentes quiere anticiparse, podemos ayudarle a preparar un plan de viabilidad con hipótesis realistas y verificables. Somos auditores en Alicante y conocemos el tejido industrial del Vinalopó y del Baix Vinalopó. Contacte con nosotros.
Artículo elaborado por el equipo técnico de Controlaudit. Actualizado el 08/10/2026. Este contenido es informativo y no sustituye el asesoramiento profesional sobre su caso concreto.
